
Pasaba una época turbulenta y triste de mi vida. Acababa de llegar a vivir a Tepoztlán con mi hijo y mi perro. Sobrevivía. No tardé en conocer a David e iniciamos una larga época de terapia semanal que me transformó la visón de las cosas y dio origen a la serie Soy legión.
David me pidió que pensara el primer cuento de infancia que viniera a mi mente. Recordé "Chiquita", un cuento de hadas de la tradición inglesa en donde una hambrienta niña deambula en busca de algo que comer y llega al cementerio, de donde se roba unos huesos para hacer un caldo.
El ejercicio sugerido por David fue narrar el cuento, en primera persona, pero desde la voz de aquello que impulsa a Chiquita a hacer lo que hace. Lo hice desde la voz del hambre. Me di cuenta que mi hambre es múltiple, totalitaria, invasiva y animal. Me di cuenta también que hay otros personajes que habitan en mi; que soy legión y que necesitaba retratar a toda mi tropa para poder verle la cara.
Mónica Álvarez Herrasti